La frase: “La necesidad es la madre de todas las invenciones” nunca me ha parecido tan veraz del todo. De hecho, si analizamos un poco la historia, nos daremos rápidamente cuenta que ha sido el ser humano quien se ha topado (casi que accidentalmente) con la mayoría de los más grandes inventos de todos los tiempos. Es decir, que desde la época de las cavernas, fue el hombre quien se topó con el fuego, luego los chinos con la pólvora y ya todos sabemos cómo se han venido dando las cosas.

Como un poco de historia no le hace daño a nadie, hago esta pequeña introducción, con la intención de darle el contexto correcto a lo que vengo a compartir. Apuesto que muchos siguen pensando que por ejemplo, la gravedad, fue descubierta o inventada por Sir Isaac Newton en aquel célebre episodio del árbol de manzanas, muy mal contado y menos comprendido aun.

La gravedad ya estaba allí, Newton lo sabía, lo que no entendía era como interactuaba esa fuerza en el duro golpe que seguramente recibió en su cabeza gracias a la manzana caída, por eso, surgió su “necesidad” de comenzar a interpretar aquel fenómeno y poder explicarle a toda la humanidad como iba a repercutir todo aquello en nuestras vidas desde ese momento, entonces nacen las leyes fundamentales de la física.

Algo similar sucede con Steve Jobs y la poderosa empresa que creó en torno a su principal marca: “Apple”, misma que logró convertir en un icono mundial por sus productos e innovaciones. Jobs ciertamente no inventó la computadora, pero la hizo accesible al público, así como Newton hizo accesibles las leyes de la física para toda la humanidad.

Steve Jobs tuvo una iniciativa; sabía que siendo un joven yupi nerd de California no iba a dejar su huella en el mundo. Es cuando decide explorar su potencial y el de un grupo de amigos tomando como base de operaciones la cochera de su padre y muchas ganas de cambiar la forma en la que el mundo percibía la informática.

No vengo a aburrirlos con fechas, quiero hacer un análisis bastante profundo de los factores que influyen en la consolidación de la una buena idea y de cómo la inspiración adecuada, la preparación (que no necesariamente debe ser la académica) y la proyección, pueden convertirse en una fuente inagotable de éxito poniendo como ejemplo la carrera de un genio como Steve Jobs.

Veamos cómo se consolidó el éxito de Apple de la mano de una de las mentes más brillantes de todos los tiempos.

Inspiración

No dudo que Jobs paso por un proceso de investigación y de mucha reflexión para darse cuenta que en aquella época el principal problema con las computadoras es que eran muy costosas, extremadamente grandes y destinadas a trabajos empresariales específicos con operadores capacitados en el manejo de dichos equipos, es decir, no eran para todo el mundo. Steve solía decir que “La creatividad se trata de conectar cosas. Cuando les preguntas a personas creativas cómo hicieron algo, se sienten un poco culpables porque realmente no lo hicieron, sólo lo vieron. Pareció obvio para ellos después de un tiempo”. Obviamente, Jobs advirtió, visualizó literalmente, que se podía crear la necesidad de las personas por una computadora si la hacía tan pequeña y accesible que cualquiera (sin tener ninguna preparación especial) pudiese tenerla en el escritorio de su casa, bien sea para escribir, para calcular o para divertirse jugando ajedrez.

Y así lo hizo; logró (después de varios ensayos y errores claro está) crear tres cosas básicas y fundamentales para cualquier emprendedor:

  • Una necesidad
  • Un mercado propio para esa necesidad
  • Y un producto propio para satisfacer esa necesidad

Instrucción o Preparación

Pese a lo que muchos puedan pensar, y esto no es una invitación de ningún tipo, muchos de los grandes empresarios que muchos conocemos jamás terminaron sus estudios, lo cual no quiere decir que no se prepararon de alguna forma para dirigir y consolidar sus emprendimientos.

Steve Jobs se vio forzado a dejar la universidad tan solo 6 meses después de ingresar. A pesar de tener la oportunidad de seguir asistiendo como oyente, prefirió apostar por participar de varios proyectos en el área de la informática y es allí donde despierta su pasión por las computadoras. Gracias a su deseo de aprender y comprender todo lo relacionado con la revolución digital que se gestaba en los Estados Unidos en aquella época, pudo obtener la mejor información, recursos tecnológicos y apoyo de las grandes mentes de la naciente industria de los ceros y unos. Esto le dio el timing perfecto a Jobs para saber a donde debía dirigirse y no hacerlo a ciegas.

Es por ello, que solo se rodeaba de intelectuales de la computación y la administración, se nutría de todos ellos, de sus iniciativas, de sus conocimientos y los potenciaba para beneficio de su producto, logrando entender tanto la industria que se convirtió en uno de sus principales conductores y referentes.

Proyección

Decía Steve: “No se trata de cultura pop, y no se trata de engañar a la gente ni convencerles de que quieren algo que no necesitan. Averiguamos lo que queremos. Y creo que somos bastante buenos pensando en lo que la gente va a querer también.”

Si tenemos nuestra idea y sabemos cómo echarla a andar, proyectarla es el tercer paso que todo gran emprendedor debe ejecutar. Y es que, saber cómo entrar en la mente del consumidor debe ser un acto orquestado de manera magistral y Steve Jobs se volvió un especialista en ésta materia.

Del Inbound Marketing podemos aprender dos cosas importantes que son indudablemente “Atraer” y “Convertir”, es decir, cómo influenciamos a nuestros consumidores para atraerlos y como logramos que adquieran nuestros productos y servicios. De la primera Jobs nos enseñó que la vistosidad del producto es fundamental, lo mismo sucede con todo lo que queramos mostrar de nuestro producto, por eso debemos hacerlo lo más atractivo posible, no importa si es algo tangible o intangible, lo relevante es que impacte y sea irresistible a los ojos de nuestro mercado meta. Del “Convertir” sin duda alguna que Steve Jobs nos mostró que hacer de tu marca y tus productos una cultura de consumo es un arte. ¿Quién no sabe de las filas kilométricas que se forman en las tiendas cuando Apple lanza uno de sus gadgets?

Debemos lograr ese mismo efecto con todo lo que hagamos tratando siempre de influenciar y educar de forma adecuada a nuestros consumidores. Trabaja sobre la calidad en todo lo que ofrezcas, identifícate y apóyate siempre en lo que te da mejor resultado, púlelo y deleita a tu público con cosas innovadoras que siempre los llene, ellos se acostumbrarán a tu marca y serán fieles con ella, no una sola vez sino siempre.

Recuerden, los grandes nos mostraron que es posible lograr el éxito, nos toca a nosotros seguir trazando el camino convencidos que con Inspiración, Instrucción y Proyección lograremos nuestros objetivos y dejaremos nuestra huella en el mundo.

“Es algo complicado, es difícil diseñar productos centrándose en el público objetivo. Muchas veces, la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.” – Steve Jobs